Facebook se ha encontrado con un nuevo frente abierto en Europa después de que las autoridades hayan acusado formalmente a la red social de ofrecer información engañosa cuando solicitó el visto bueno para hacerse con el control de WhatsApp.

El pliegue de cargos tiene origen en la oficina dirigida por la comisaria de Competencia, Margrethe Vestager, y guarda relación directa con la recientemente paralizada política de datos compartidos entre Facebook y WhatsApp.

Según ha declarado Vestager:

Las compañías están obligadas a proporcionar a la Comisión información precisa durante las investigaciones durante un proceso de fusión. Deben tomarse esta obligación seriamente. Nuestra revisión puntual y efectiva depende de la precisión de la información proporcionada por las compañías involucradas. En este caso específico, la vista preliminar de la Comisión es que Facebook nos dio información incorrecta o engañosa durante la investigación sobre su adquisición de WhatsApp. Facebook tiene ahora la oportunidad de responder.

La responsable de Competencia de la Comisión Europea señala en el comunicado oficial que durante la revisión de la documentación proporcionada para autorizar la compra de WhatsApp se investigaron las posibles implicaciones que la operación podría tener para la privacidad de los usuarios. En este sentido, Facebook señaló a la Comisión Europea que «sería incapaz de establecer un emparejamiento fiable automatizado» entre las cuentas de los usuarios de ambas plataformas.

La declaración de Facebook contradice en principio la política de datos compartidos iniciada en el mes de agosto, cuando WhatsApp comenzó a enviar información sobre sus usuarios en medio de una notable polémica.

La Comisión Europea deberá determinar si esta información aparentemente errónea fue proporcionada de forma negligente o deliberada.

Facebook tiene hasta el día 31 de enero para proporcionar una respuesta. La operación de compra no tiene marcha atrás, pero si la Comisión no se muestra satisfecha con las explicaciones de la compañía estadounidense, esta podría ser sancionada con una multa máxima equivalente al 1% de su facturación. Como referencia, los ingresos de Facebook durante el año pasado fueron de más de 17.000 millones de euros.

 

 

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