Hace algunos días Beta Archive, un sitio web que como bien indica su nombre promueve la conservación de versiones beta de todo tipo de software, publicó en sus servidores una recopilación con alrededor de 32 TB de datos relacionados con Windows 10. Gran parte de esta cantidad de información eran builds privadas en fase de testeo, pero también había código fuente relacionado con el manejo de los drivers relacionados con dispositivos USB y la conectividad Wi-Fi.

De forma más concreta, el código fuente filtrado sería el denominado Shared Source Kit, que incluye drivers de hardware PnP, stacks USB y Wi-Fi, así como código de kernel OneCore específico de sistemas ARM. En total este código ocupaba alrededor de 1,2 GB.

Según señala The Verge, dos jóvenes fueron arrestados la semana pasada en el Reino Unido por su implicación en la obtención de betas confidenciales de Windows 10, aunque por ahora se desconoce si están implicados en este suceso concreto.

Si bien inicialmente la veracidad de esta filtración no podía ser determinada, Microsoft ha confirmado que son archivos de uso interno auténticos. “Nuestro análisis confirma que esos archivos son en realidad una parte del código fuente de la Iniciativa de Código Compartido y es usado por OEMs y socios”, ha señalado un portavoz de la compañía a The Verge. Aunque se trata de un suceso reciente, aparentemente gran parte de los datos filtrados ya estaban disponibles desde hace meses, por lo que el tamaño real de la filtración es menor al aparentado por el espacio ocupado.

Si bien podría pensarse que esta filtración es un suceso catastrófico para Microsoft, allá por 2004 ya se filtró parte del código de Windows 2000 y Windows NT 4, por lo que se puede decir que hay precedente. La compañía comparte de forma parcial el código de Windows con algunos de sus socios de confianza, y de hecho Microsoft señala que este sería el origen de la filtración.

A pesar de que este suceso no debería tener consecuencias importantes para Microsoft desde el punto de vista técnico, no cabe duda de que la firma de Redmond se enfrenta a una situación embarazosa que podría conllevar cambios en su política de seguridad.

 

 

 

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