Cuando se habla sobre la violación de los derechos de autor la sempiterna pregunta es: ¿Afecta la “piratería” a las ventas? La Unión Europea también tenía esta incógnita, así que en 2014 adjudicó a la empresa holandesa Ecorys un contrato por valor de 360.000 euros para descubrir la respuesta. La consultora hizo su trabajo y entregó en mayo de 2015 un informe de más de 300 páginas que ha estado ocultado por la Unión Europea, hasta hoy.

Finalmente quien ha sacado a la luz el estudio ha sido Julia Reda, miembro del Parlamento Europeo por el Partido Pirata, que presentó una solicitud el pasado 27 de julio amparándose en la Acta de Libertad de Información (FOI por sus siglas en inglés). Se desconoce por qué la Unión Europea ha dejado en un cajón el estudio, que ofrece una muestra recogida a más de 30.000 personas de lugares como Alemania, Francia, Polonia, España, Suecia y el Reino Unido.

Las conclusiones del estudio son muy claras: “En general, los resultados no muestran evidencias estadísticas sobre el desplazamiento [pérdida] de ventas por la infracción online de los derechos de autor” […] “Esto no significa que la piratería pueda tener algún efecto, pero desde luego el análisis estadístico no prueba que exista una relación”.

La única excepción que contempla el informe son los éxitos de taquilla, películas que según el estudio sufren una pérdida de ventas del 40%, es decir, que por cada 10 filmes de estreno vistos por cauces no oficiales, se ven cuatro menos de forma legal. Es curioso descubrir ahora que esta parte del estudio sí trascendió. Concretamente fue usada por dos comisarios de la Unión Europea en un artículo académico, donde se culpaba a la “piratería” de la pérdida de ventas de las películas.

Sin embargo mientras la industria cinematográfica parece que sí podría sufrir un efecto negativo por la “piratería digital”, otros sectores se beneficiarían de ella. Según el estudio, la infracción de los derechos de autor tiene un impacto ligeramente positivo en la industria de los videojuegos, lo que sugiere que los jugadores que juegan con copias ilícitas eventualmente se convierten compradores de la obra.

El estudio también analiza la disposición del público a pagar por contenido, una forma de evaluar si el precio influye en el consumo de contenido que viola los derechos de autor. En este caso la industria cinematográfica, la que más ventas pierde, es la que tiene un mayor número de consumidores descontentos con los precios. En sectores como los libros, música y juegos donde las ventas no han sido desplazadas (o no lo han sido negativamente), la satisfacción de los encuestados con el precio es mayor.

 

 

 

 

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