Con la ayuda del reconocimiento facial, la Policía de EE. UU conseguía identificar a las personas, pero esa información solo podía ser cotejada con su propia base de datos (aquellas personas que ya habían sido arrestadas con anterioridad). Ahora, con Clearview las posibilidades se amplían.

En Clearview existen más de 3.000 millones de imágenes (y vídeos), que proceden de las redes sociales. Esa información es pública, así que realmente cualquiera puede acceder a ellas. Basta, por ejemplo, con entrar a Instagram, poner un nombre cualquiera en el buscador y acceder al primer perfil que aparezca.

Con esto último (si el perfil es público), podremos saber cómo se llama, dónde vive, si tiene mascotas, si es hombre o mujer, si hace deporte o no, a dónde ha ido de viaje, etc.

Pero la historia con Clearview no es tan sencilla, es decir, la Policía no puede entrar en esa app o en cualquier red social y ponerse a buscar perfiles y usar las fotos. Para hacer esto último, los Cuerpos de Seguridad del Estado necesitan el consentimiento de la persona que sale en las fotos o la orden de un juez.

Una vez se tenga la pertinente autorización, se abre la veda, y no solo habría acceso a las fotos o videos de nuestro perfil social, sino que a raíz de eso, tal y como hemos comentado unos párrafos más arriba, ya sabrían dónde vivimos, si tenemos pareja, quiénes son nuestros amigos y familiares, por donde salimos, dónde vamos de viaje, cómo nos expresamos, etc.

Así que tanto Clearview, como cualquier app que recopila fotos de redes sociales, o incluso nosotros mismos subiendo contenido a las redes sociales, estaremos jugando con la privacidad de muchas personas y con nuestra propia seguridad y la de todos los que aparecen en dichas fotos y vídeos que pueden ser revisados por el FBI.

 

 

Hacer Comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada.