Huawei podría sufrir otro golpe dentro de la guerra comercial de Estados Unidos, pues el Gobierno estudia restricciones adicionales para impedir que use los procesadores de TSMC, que ahora mismo el proveedor de chips más puntero.

Si bien Huawei utiliza chips propios de su filial HiSilicon, depende de diversos socios tecnológicos, vinculados a Estados Unidos. Por un lado, los procesadores Huawei Kirin usan como base el diseño de ARM (de origen británico), y su fabricación final la encarga a una tercera empresa.

Es decir, Huawei mejora y optimiza sus procesadores, pero es una empresa «fabless» (como AMD, Qualcomm, Nvidia o Apple) que debe subcontratar la fabricación a un socio que disponga de «fundiciones», las sofisticadas fábricas donde se manufacturan los chips.

El objetivo de Estados Unidos sería que Huawei pierda a TSMC como proveedor, que ha fabricado desde el Kirin 950 al Kirin 990, y previsiblemente sería la alternativa prioritaria de cara a la próxima generación.

TSMC son las siglas de Taiwan Semiconductor Manufacturing Company, es decir, tiene su sede en Taiwán. Sin embargo, parte del equipamiento para crear los procesadores procede de Estados Unidos, y ahí es donde se ejercería el veto, exigiendo una licencia a TSMC para vender sus productos a Huawei.

Aunque esta exigencia de EE. UU. sobre una empresa extranjera es discutible, lo más seguro es que TSMC la aceptase, pues negarse podría afectar a sus demás clientes, y probablemente recibiría presiones por razones geopolíticas.

La isla de Taiwán (oficialmente la República de China) es la región donde se mantuvo el gobierno anterior tras la instauración de la República Popular China en 1949. China nunca ha intentado tomar el control de Taiwán por la fuerza, pero aspira a anexionarla en algún momento, así que EE. UU. es un socio importante para la independencia de la isla.

Si Huawei no pudiera fabricar sus procesadores con TSMC debería buscar otro proveedor, lo que supondría un problema. Empresas como Intel, Samsung Foundry o GlobalFoundries le podrían ofrecer sus servicios, pero lo más seguro es que tuviera que elegir a SMIC, de origen chino.

Sea cual sea la alternativa, los consumidores serán los grandes perjudicados por la guerra comercial que la administración Trump ha declarado a China, pues limita sus opciones. En especial porque EE. UU. acusa a Huawei de espiar para el gobierno chino, pero por el momento no ha mostrado pruebas de ello.

Ni Estados Unidos ni TSMC han querido comentar sobre este posible veto sobre los procesadores, y las filtraciones hablan de que todavía no se ha tomado una decisión, pero que el Gobierno estadounidense trabaja con esa posibilidad.

Hace poco que Huawei anunció una nueva tienda alternativa a Google Play para limitar el impacto del bloqueo sobre Android, y tener que cambiar el hardware de sus smartphones supondría un contratiempo adicional.

Por lo de pronto, el futuro de los procesadores Huawei Kirin genera dudas, aunque esto no debería afecta a modelos como el Huawei P40, que a nivel de hardware es de imaginar que ya están finalizados.

 

 

 

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